Las pelvis que conocí y amé
de Gloria Lemay
Traducido por Ibone Olza
¿Que pasaría si no hubiera pelvis? ¿Y que tal si la pelvis tuviera tan
poco que ver con como nace un niño como el tamaño de la nariz de la
madre?. Después de más de 20 años atendiendo partos estas son las
conclusiones a las que he llegado.
La pelvis se abre en tres puntos: la sínfisis pubiana y las dos
articulaciones sacro ilíacas. Estos puntos estás llenos de hormonas
relajantes: la pelvis empieza a deshacerse literalmente a partir de la
34 semana del embarazo. Además de estas caderas móviles, amplias y
flexibles, la naturaleza ha dado a los humanos el premio extra de tener
una cabeza de bebé amoldable, plegable y que se encoge. Igual que una
olla al vapor tiene tapas que se ajustan a todas la cazuelas, los
cuatro huesos superpuestos que forman la cabeza del bebé se ajustarán
al cuerpo de la madre.
Cada mujer que vive hoy en día es el resultado de millones de años de
selección natural. Las mujeres de hoy están al final de la evolución,
son las que tienen los huesos que les permitieron llegar hasta aquí.
Con la excepción de los últimos 30 años, casi todos venimos de
generaciones maternas de partos vaginales suaves y normales. Antes de
estos últimos 30 años, hubo problemas graves en algunas mujeres debido
a la malnutrición materna y a las infecciones hospitalarias.
Hace unos 20 años, los médicos decían a las mujeres que la razón por la
que les habían hecho una cesárea era porque la cabeza del bebé era
demasiado grande para pasar por su pelvis. El problema empezó cuando
estas mismas mujeres se quedaban en casa para los siguientes partos y
daban a luz a bebes aun más grandes por la misma pelvis. Esto era algo
muy embarazoso para los médicos. Así que empezaron a decir: bueno, que
bien que hicimos esta cesárea por que el niño venía con dos vueltas de
cordón alrededor del cuello. Esto es lo que más he oído en los últimos
10 años.
Los médicos necesitan tener una buena explicación para cada cesárea,
porque la familia va a pasar algunos momentos muy difíciles al llegar a
casa con el bebe y la madre, así que si no tuvieran un motivo
convincente los padres se pondrían en pie de guerra. Tan sólo tenéis
que imaginad al medico diciendo sinceramente: "Bueno, Joe, esta es una
de esa veces en que nos equivocamos, no había ningún problema con tu
esposa ni con tu hijo, siento mucho que tenga que pasar seis semanas
recuperándose de una intervención innecesaria". Al menos el 50% de
cesáreas son innecesarias pero esto nunca se dice a los padres.
Hay un pacto de silencio entre el personal de los hospitales para
evitar dar esta información a las familias por razones obvias.
Igualmente me resulta llamativo el que los médicos están empezando a
desaconsejar el monitoreo fetal continuo. Esto es algo que los
defensores del parto natural vienen reclamando insistentemente y no han
logrado a lo largo de los últimos 20 años. Los naturistas estaban
preocupados por los posibles daños al bebe por las radiaciones del
dopler y las ecografías y por las molestias para la madre al tener que
llevar dos cinturones. Ahora los médicos se han sumado a la campaña
para eliminar de las maternidades estas maquinas tan caras. ¿Porqué?,
se preguntarán-. Porque se les ha vuelto en su contra y cada registro
de latido cardiaco fetal en un papel que para ellos demostraba el
cuidado que habían tenido y que pensaban que les protegería se ha
vuelto su peor enemigo en los juzgados. Cualquier abogado puede coger
cualquier trozo de registro como prueba y encontrar un experto que lo
interprete como a él le interese. Cuando un bebé muere o queda con
lesiones severas personas espabiladas miran estos registros y los
doctores se tienen que enfrentar a serias acusaciones judiciales. Lo
que la literatura señala es que cuando una enfermera escucha con el
estetoscopio el verdadero latido cardiaco fetal a través del
fonendoscopio (no el latido rebotado y amplificado por un monitor) la
tasa de cesáreas disminuye en un 50% sin que aumente la mortalidad
fetal.
Claro que yo estoy a favor de la abolición de todo tipo de monitoreo
fetal electrónico, pero sería mucho mejor que esto se hiciera por
mejorar la salud y no para proteger a los médicos en los juicios.
Ahora volvamos al tema de las pelvis que conocí y amé. Cuando yo me
estaba formando como matrona atendí muchos talleres en los que yo tenía
que medir las pelvis de mis compañeras. Diámetros bi-espinales,
promontorios sacros, arcos estrechos...Todo muy importante y serio.
Pelvis ginecoides, androides, antropoides y la temida pelvis plana,
todas tenían que ser medidas, evaluadas hasta el agotamiento. A mi me
preocupada que los niños se quedaran atascados en las puntas o por
huesos que podrían aparecer de repente, según el folklore.
Hasta que un día escuché al jefe de obstetricia de nuestro hospital
decir: "el mejor pelvímetro es la cabeza del bebé". En otras palabras,
una cabeza pasando a través de la pelvis nos dirá mucho más sobre el
tamaño de la pelvis que todas la medidas y rayos X del mundo. El
defendía que no había que medir la pelvis para nada. Por supuesto,
hacer pelvimetrías al inicio del embarazo cuando las hormonas aun no
han relajado la pelvis es ridículo.
Uno de los trucos que nos enseñaban a las matronas es preguntar a la
madre que talla de zapato utiliza. Si la madre usa más de un talla 5 la
teoría dice que la pelvis será amplia. Bueno, el 98% de las mujeres
usan más de un 5, así que esta teoría me permitió confiar en los
cuerpos de las mujeres durante unos años.
Hasta que tuve una cliente que me buscó cuando estaba de 8 meses porque
quería un parto en casa en el agua. Hasta entonces le habían atendido
en el hospital. Era griega y le encantaba la gimnasia. Tenía dieciocho
años y su cuerpo irradiaba salud, así que me sentía contenta de poder
atenderla hasta que le pregunté su talla de zapato. Ella usaba la talla
2. Tenía que comprarse los zapatos en el barrio chino para encontrarlos
a sus medida...Entonces pensé que tal vez debería recuperar mis rutinas
de pelvimetría. Pero luego me lo pensé mejor, y decidí no hacerle pasar
por el mal trago de la pelvis pequeña.- Pensé que tendría mucho cuidado
y estaría muy pendiente en su parto por si acaso había cualquier
problema, pero no lo haría metiendole miedo de antemano. Ella parió una
niña de 7 libras en 12 empujones. Dio a luz en su bañera, sentada sobre
su joven amante y me recordó a la escena de "El lago azul" en la que
Brooke Shields estaba tan sexy. Y eso, fue para mi el fin de la teoría
del zapato.
Otra pelvis con al que me crucé hace unos años destaca en mis
recuerdos. Era una mujer joven que había tenido una cesárea en su
primer parto. Le habían hecho una inducción y lo que parecía la típica
cascada de intervenciones. Mientras le cosían después de la cirugía su
marido le dijo: "no te preocupes cariño, el próximo hijo lo tendrás
vaginalmente". El cirujano le respondió al padre: "No, a no ser que
pese sólo dos libras". Cuando la conocí ella tenía contracciones
suaves, pródromos de parto. Su doula me llamó a mitad del parto. De
alguna forma tenía un cuerpo un poco extraño. Era una mujer muy bajita
5 ft1. y casi todo eran piernas. Su tripa de embarazada parecía enorme
porque salía toda hacia fuera, como si tuviera muy poco sitio entre la
cresta de la pelvis y las costillas. Afortunadamente su madre estaba en
casa cuando llegué. La lleve a la cocina y le pregunte cómo habían sido
sus partos. Con el primero había tenido un parto vaginal. Con el
segundo había habido una mala posición y le habían hecho una cesárea.
Cómo la abuela tenía el mismo tipo que la madre me animó mucho saber
que al menos había tenido un parto vaginal. La mujer dilató en la
bañera. Como había planeado dar a luz en el hospital y la dilatación
iba rápida salimos en coche para ir al hospital. Cuando llegó ya estaba
empujando y dio a luz a una niña de 7 libras. Se agarró a una barra
para ponerse en cuclillas y estaba encantada con su parto natural. Le
pedí que escribiera una carta al cirujano que le había dicho que no
podría parir a un niño de más de dos libras para hacerle saber que ese
comentario sin ninguna base científica le había causado muchas
preocupaciones innecesarias.
Otro grupo de caderas que me inspiran son las de las mujeres pigmeo de
África. Tengo un artículo guardado escrito por un antropólogo que dice
que la altura media de estas mujeres es de 4 ft. El peso medio de sus
bebes es de 8 libras. Esto proporcionalmente viene a ser como una mujer
de 5 ft 6 inchas pariendo un bebé de 14 libras. Es costumbre en sus
poblados que la mujer se siente sola en su cabaña mientras espera
romper aguas. En ese momento empieza a andar por el poblado buscando a
las parteras. Las parteras y la mujer se dan la mano y cantan mientras
bajan hacia el río. En la orilla del río hay una roca plana, lisa,
desgastada, donde todos los bebes nacen. Las dos parteras se agachan
con la mujer mientras ella da a luz. Una partera coge agua del río par
a echársela al bebé y estimular el primer llanto. Después del
alumbramiento de la placenta la otra partera busca una estrechez en el
cordón y lo muerde para cortarlo. Luego las tres caminan de vuelta para
unirse al resto de la gente. Este artículo me ha enseñado e inspirado
tanto...
Ese es el punto final sobre la pelvis. Simplemente no existe en el
auténtico trabajo de la matrona. Cualquier bebé puede salir a través de
cualquier pelvis con un útero fuerte empujándolo.
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